Una ciudad entera depende de vos.
Sos el nuevo operador. Tu trabajo es sencillo: mantener la máquina funcionando
Desde tu sala de control deberás mantener el reactor vivo, administrar expediciones mineras, reparar averías y tomar decisiones que afectarán a las personas que dependen de vos. Pero tu trabajo no se limita a mantener las luces encendidas: militares, rebeldes, comerciantes y fanáticos comenzarán a cruzarse en tu camino, cada uno con sus propios intereses.
Y todos necesitan que sigas haciendo tu trabajo.
¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar para conservar tu puesto, proteger a quienes dependen de vos y sobrevivir?